El señor y la señora M. viven en un piso céntrico muy bonito: salón grande, dos dormitorios, baño, cocina, y una terraza preciosa, muy grande, casi un jardín y con las vistas muy despejadas hacia una avenida arbolada. Su único hijo ha marchado y ahora tienen la casa para ellos solos.

Vienen a la consulta por un tema que les preocupa y que lleva años sin resolverse: sus problemas de espacio en la cocina. No son originales; les preocupa lo que a muchas otras familias:

¿Cómo conseguir un espacio para comer en la cocina? 

Años y años llevando y trayendo la comida, las fuentes, las bebidas, del salón a la cocina y de la cocina al salón ¡Y varias veces al día!  Llega la hora de decir… ¡Basta!

La cocina actual es larga y estrecha, como tantas, aunque en este caso, a diferencia de otras, la encimera y todo lo que contiene está ubicada al fondo de la misma. La estética es la que estaba de moda hace unas cuantas décadas. Como puede observarse en la foto, casi casi una buena escenografía para una película de Almodóvar.

Nos ponemos manos a la obra y les propongo varias soluciones para sus problemas de espacio en la cocina, entre las cuales destaca una que se impone por su sencillez y facilidad de ejecución: trasladar la zona de preparación de alimentos desde el fondo hacia el lateral, y de esta manera despejar esa zona de la cocina para allí ubicar la zona de comer.

Introducimos pequeños pero efectivos cambios para mejorar esos problemas de espacio en la cocina:

  • A la ventana, que da hacia la terraza, pero no disfruta de sus privilegiadas vistas por culpa de sus cristales opacos, le damos la transparencia que necesita con cristales nuevos. Además recuperamos el color de la madera original y una franja inferior tapada antiguamente, con el fin de prolongar las vistas hacia el exterior, aún estando sentados.
  • Revestimos las paredes que están fuera del área de preparación de la comida con madera que pintamos en colores suaves que refuerzan la sensación de armonía y calidez.
  • El suelo elegido, de gran impacto visual por sus formas y su contraste blanco y negro, equilibra la sobriedad de la madera oscura y el mármol elegidos para el mueble de cocina.
  • Las alacenas preexistentes las pintamos de blanco, para hacerlas más livianas a la vista.
  • Una lámpara con pantalla de cristal (fácil de limpiar en el caso de una cocina) y unas cortinas con estampado Vichy en la gama del marrón hacen el resto.

Conclusión

Mediante estas intervenciones de carácter puntual, el señor y la señora M. consiguieron solucionar sus problemas de espacio en la cocina. Ahora disponen de una cocina capaz de ser al mismo tiempo sencilla y alegre, luminosa y feliz.

 ¿Cómo debería de ser la cocina ideal?*

  • Grande, con un lugar para comer.
  • Con una ventana a través de la cual se vea el cielo, o plantas, o niños jugando en el jardín, o algo…
  • Que tenga un clima agradable,  que de hambre y ganas de cocinar.
  • Que tenga suficiente superficie de encimera.
  • Que puedan cocinar dos o más personas.
  • Si hay poco espacio en la vivienda, es mejor un salón comedor-cocina aceptable, que una mala cocina junto a un mal salón comedor.
  • Que las cosas estén a mano.
  • Que el humo se vaya, y rápido.
  • Que quede cerca de la zona de lavado de ropa.

*Nota: Extraído de “Cirugía de Casas”, por Rodolfo Livingston, editorial CP67, Buenos Aires, Año 1990.

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