“Los insondables caminos de Sherlock Homes” llevaron mis pasos hacia un dúplex de obra nueva en Poblenou, cuyos propietarios buscaban por una parte conseguir ese “calor de hogar” tan necesario para la vida familiar y por otro lado aumentar la capacidad de guardado para ropa, juguetes o enseres domésticos.

En el recibidor, dispusimos tres puertas revestidas con un vinilo colorido y alegre que oculta los cuadros eléctricos y además sirve para guardar detrás pequeños objetos como paraguas o cajas con medicamentos, accesibles por los adultos, pero fuera del alcance de los niños de la casa
En la cocina, aumentamos las superficies de trabajo y de guardado extendiendo mueble y encimera, formando una “L”. Dispusimos un estante/especiero que con su acabado en madera natural compensa la frialdad de las superficies de mobiliario laminado blanco brillante y el suelo de gres porcelánico gris oscuro.
En la cara opuesta, reformulamos la distribución original de las columnas de refrigerador/lavadora/caldera para generar un rincón destinado a pequeños electrodomésticos (cafetera, tostadora, exprimidor) que liberan la superficie de la encimera principal. Este sector está revestido con paneles de pizarra que promueven la creatividad de las pequeñas artistas de la casa.
Una pequeña barra con dos taburetes y una sencilla pero elegante lámpara suspendida crean un rincón cálido y confortable en el cual charlar, tomar un rico café y/o trabajar con el portátil.
En el aseo, reemplazamos el espejo de obra instalado en forma vertical por un estante y un espejo que con su formato horizontal favorecen la amplitud y con el detalle de la madera oscura complementan la paleta de colores blanco, beige y marrón de los sanitarios/revestimientos preexistentes
En el mismo aseo de la foto anterior, y utilizando la superficie de un plato de ducha en desuso, dispusimos un armario para la lavadora + guardado de elementos de limpieza, que quedan ocultos detrás de tres puertas convenientemente dispuestas
En el comedor, aprovechando el espacio bajo la escalera, dispusimos una tarima revestida en madera que crea un rincón de juegos íntimo y acogedor, perfecto para las niñas de la casa.
Varios cajones y cubos ubicados estratégicamente bajo la tarima permiten mantener los juguetes ordenados y fuera de la vista cuando no se están utilizando
En el dormitorio aumentamos la superficie de guardado mediante un trabajo de carácter “arqueológico”:
consistente en retirar diversas placas de cartón yeso que permitieron instalar un módulo que contiene una estufa de biocombustible y la TV oculta tras un panel desplazable mediante bisagras hidráulicas, y un armario que esconde un pequeño refrigerador
En el mismo dormitorio de la foto anterior, dispusimos un cabecero tapizado en gris oscuro, dos sencillas mesitas de madera natural combinada con acero negro (que forman conjunto con el acabado mueble de la TV/chimenea) y un par de lámparas suspendidas que liberan la superficie de las mesitas para apoyar libros, reloj o fotos familiares
En el dormitorio de M utilizamos solo la parte inferior de la cama preexistente, para adecuarla a una altura fácilmente accesible para una niña de siete años.
Se completa el conjunto con un armario que concentra el guardado de ropa, juguetes y libros y despeja la superficie de la habitación para destinarla al juego infantil
En el dormitorio de P utilizamos la parte superior de una cama preexistente, para adecuarla a una altura fácilmente accesible para una niña de dos años, siguiendo las premisas del método Montessori, que promueve la adaptación del entorno del niño a su nivel de desarrollo.
Se completa el conjunto con un módulo bajo, que concentra el guardado de juguetes y libros y despeja la superficie de la habitación para destinarla al juego infantil
En el baño de las niñas se dispusieron diferentes elementos práctico/decorativos (espejo con estante, módulo de guardado, cuadro y reloj) que aportan una nota de color e informalidad, complementando la frialdad de la piedra y la porcelana preexistentes