Los “insondables caminos del arquitecto” llevaron mis pasos hacia Cabrils, a la casa que la familia GM compró hace algunos meses. 
Vienen de vivir en un piso, así que están felices con el cambio: 
han adoptado un perro, siembran rosales, limoneros y tomateras… en fin, lo que todos quisiéramos hacer si tuviéramos una casa! :-)
Ahora, toca decidir si piscina sí o no.
Todavía les quedan unos añitos de hijos adolescentes viviendo con ellos -y llegando con cinco amigos a disfrutar “de la vida familiar”- por lo cual la opción que gana es “piscina sí”. 
La parcela es pequeña, inclinada y distribuida en tres bancales. La casa -y su jardín- se ubican en el bancal superior, a nivel de la calle por donde se accede. 
Los propietarios proponen disponer la piscina en el bancal intermedio, unos 4 mts más abajo que la casa, ya que si la construyeran a nivel de la vivienda, se quedarían sin jardín. 
En mi experiencia, cuando la piscina no se encuentra en el mismo nivel que el jardín principal y la casa, se utiliza poquísimo. Entonces… ¿Qué hacer?
Les propongo emplazar la piscina en el bancal intermedio, sí. Pero que la altura del acceso sea la del jardín principal y la casa. Que todo sea un continuo, sin obstáculos ni escalones, y que la piscina “invite a entrar”, a ser disfrutada fácilmente y en cualquier ocasión.
Quedan encantados con la idea. Este verano ya se termina, pero el que viene… mmmhhh… creo que habrá que ir preparando el bañador y el flotador “patito” ;-)